Corre, antílope, corre

Qué ungulado herbívoro, qué bóvido de gran tamaño, qué cornamenta, señores. Cuántas leyendas y mitos fantásticos sobre este animal existen a lo largo de la historia... Vamos a elegir una. Horrible, por cierto. Según una leyenda siberiana, los primitivos antílopes tenían seis patas. Y claro, con semejante dotación de extremidades era totalmente imposible atraparlos. El cazador prestidigitador Tunk Poj fabricó unos patines especiales con la madera de dos árboles mágicos. Se calzó los patines y persiguió al antílope de seis patas por todo el firmamento, hasta que rendido de cansancio, se dejó caer a la tierra, donde Tunk Poj le cortó el par de patas traseras. Los hombres son cada vez más pequeños y débiles, le dijo al ahora cuadrúpedo, ¿cómo van a cazar antílopes de seis patas? Desde ese día tienen cuatro y son cazados por los siberianos. Una verdadera horripilancia. Pero en algunas noches de cielo claro y si uno agudiza la vista un poco, se ve un antílope de seis patas corriendo a toda velocidad.

 

(Publicado en Autodefinidos Nº 189)